VILLARCAYO DE MERINDAD DE CASTILLA LA VIEJA

 

HISTORIA

LAS GUERRAS CARLISTAS

Textos extraídos del libro "Villarcayo, capital de las siete Merindades de Castilla - Vieja", editado por el Excmo. Ayuntamiento de Villarcayo y escrito por D. Manuel López Rojo, Catedrático de Historia de la Facultad de Filosofía y Letras en la Universidad de Deusto.

En el año 1789, una pragmática, no publicada entonces, restablecía el derecho de reinar a las mujeres.

Ante el nacimiento de la futura Isabel II, su padre Fernando VII dio publicidad a dicha pragmática. El nacimiento de la niña provocó la reacción de los partidarios de D. Carlos que ya le contaban como rey. En el año 1832, enfermo el rey, hubo un intento logrado de anulación de la pragmática por parte del ministro Calomarde, pero la intervención de la infanta Carlota dejó las cosas como anterirmente estaban. Los absolutistas se agrupan en torno a D. Carlos y los liberales, con Dña. María Cristina al frente, en el otro bando.

A la muerte del rey Fernando VII en el año 1833, y proclamada reina su hija, mediante la regencia de su madre, Carlos se exilaba en Portugal. Al mismo tiempo estallaba la Primera Guerra Carlista y se formaba el gobierno del partido liberal.

Villarcayo participó de una manera muy activa en estas guerras fraticidas. Entre los hechos más importantes sobresalen:

El fusilamiento en el año 1834 por el general Barón de Espinosa, gobernador militar de Santander, del brigadier Echevarría, jefe del levantamiento que tuvo lugar en Medina al inicio de la primera guerra.

Pero el hecho más relevante por las consecuencias que tuvo para la villa fue en la tarde del 18 de septiembre de 1834. Una columna carlista de más de tres mil soldados mandada por Castor Andéchaga, Sopelana, Mazarrasa e Ibarrola atravesaba la villa por la calle de San Roque, cuando un disparo de fusil hirió mortalmente en el pecho al general Sopelana. En represalia, los carlistas incendiaron la villa ardiendo 45 casas de las calles Nueva, Real, Ancha, Horno, Carreruela, Rincón y Plaza Mayor. Fueron 17 horas de saqueo, llevándose prisioneros a los soldados urbanos y abundante botín.

Los villarcayeses recordarán durante mucho tiempo la imagen de este incendio y saqueo. De resultas de la huida que realizaron por la población de Cigüenza perseguidos por el general Iradier, que vino en socorro de la villa, encontraron muerte 40 soldados de ambos bandos.

Aunque el grueso del ejército liberal se encontraba acantonado en Medina, la excelente situación geográfica respecto al frente del norte hizo a Villarcayo zona de avituallamiento para lugares próximos, como en efecto sucedió en las escaramuzas de Baranda, Gayangos, Quintanilla, El Rivero, Villasante, Torres, etc.

Posee la villa de Villarcayo desde el 5 de marzo de 1712 el título de Muy Noble y Muy Leal. Desde el 1 de julio de 1723, siendo corregidos Vea Ortega, el título de Fidelísima. Según decreto de 3 de julio de 1843 se le dió el título de Heroica. Y por Real Decreto de 26 de enero de 1906 está otorgado al Ayuntamiento de Villarcayo el tratamiento de Excelencia.